La importancia de las drizas: cómo izar y ajustar velas con precisión

Qué son y para qué sirven las drizas

Las drizas son cabos de la jarcia de labor que se utilizan para izar o arriar las velas, es decir, para levantarlas o bajarlas a lo largo del mástil. Son esenciales para preparar el barco antes de iniciar la navegación y para ajustar las velas durante el viaje. Cada vela tiene su propia driza, y en algunos casos puede haber drizas adicionales para izar otros elementos como banderas o tangones.

Tipologías de drizas

Dependiendo de la vela a la que están asociadas, las principales drizas son:

Driza de mayor: Se utiliza para izar la vela mayor, que es la vela principal situada detrás del mástil. Esta driza pasa a través de poleas situadas en la cabeza del mástil y permite elevar la vela a lo largo de la botavara.

  • Componentes relacionados: Poleas de cabeza de mástil, mordazas, winches.

Driza de génova o foque: Controla las velas de proa, como el génova o el foque, que eleva a lo largo del estay de proa. Dependiendo de las dimensiones de la vela, su maniobra puede requerir winches y poleas adicionales.

  • Componentes relacionados: Winches, estay de proa, carro de escota de génova.

Driza de spinnaker: Se usa para izar el spinnaker, una vela ligera y grande que se despliega principalmente cuando el viento sopla por popa o por alguna de las aletas. La driza de spinnaker suele ser independiente y pasa por una polea en la parte superior del mástil, especialmente diseñada para soportar el uso de esta vela.

  • Componentes relacionados: Polea de spinnaker, tangón, mordazas.

Materiales

Al igual que las escotas, las drizas solían fabricarse de fibras naturales como el cáñamo, pero hoy en día se utilizan principalmente materiales sintéticos. Las drizas más comunes están hechas de poliéster (dacron), que es resistente al estiramiento y a la abrasión. En embarcaciones de regata o de alto rendimiento, se utilizan fibras más avanzadas como el dyneema o el vectran, que proporcionan una gran resistencia con un estiramiento mínimo, manteniendo las velas tensas.

El control de las drizas permite modificar la altura y la tensión de las velas, adaptando el velero a diferentes condiciones de viento

Funcionamiento

Las drizas se utilizan principalmente al principio y al final de la navegación, para izar o arriar las velas según sea necesario. Sin embargo, durante la travesía, la tensión en las drizas puede necesitar ajustes para optimizar la forma de las velas. Un adecuado ajuste de la driza asegura que la vela se mantenga correctamente izada y evita arrugas o pliegues que puedan reducir la eficiencia.

Izar una vela significa elevarla utilizando la driza, lo que requiere pasar el cabo por una serie de poleas para reducir el esfuerzo necesario. Arriar una vela implica soltar la driza de manera controlada para bajar la vela. Este proceso es especialmente importante cuando se desea reducir el área vélica en condiciones de viento fuerte o al finalizar la navegación.

Sistemas asociados

  • Poleas de cabeza de mástil: Las drizas pasan por poleas situadas en la parte superior del mástil para facilitar el izado de las velas. Estas poleas están diseñadas para soportar cargas elevadas.
  • Mordazas: Una vez izada la vela, la driza se bloquea en una mordaza o taquet para mantenerla en su lugar.
  • Winches: En barcos más grandes, las drizas pueden pasar por winches para reducir el esfuerzo necesario al izar velas pesadas, como la mayor o el génova.
  • Cabos de control: Las drizas a menudo están organizadas mediante sistemas de poleas y cabos que permiten manipularlas desde el puesto de mando.

Funcionamiento en maniobras

  • Izar y arriar: Como regla general, las drizas se cazan para izar las velas al inicio de la navegación y se amollan para arriarlas al final. En barcos pequeños, esto puede hacerse manualmente, pero en embarcaciones más grandes, puede ser necesario el uso de winches y poleas para manejar las cargas de las velas pesadas.
  • Ajuste de tensión: Durante la navegación, las drizas se ajustan para modificar la tensión de las velas. Un mayor ajuste en la driza puede aumentar la tensión en el grátil de la vela, mejorando el rendimiento en ceñida (navegación contra el viento). En cambio, en vientos más suaves, se puede reducir la tensión para dejar que la vela tenga más profundidad y atrape más viento.

Consideraciones en su uso

  • Seguridad: El manejo incorrecto de las drizas, especialmente al izar o arriar velas en condiciones de viento fuerte, puede generar situaciones peligrosas. Siempre deberemos asegurarnos de que las mordazas o los winches estén en buen estado y funcionando correctamente.
  • Mantenimiento: Las drizas están sometidas a una gran tensión y a la exposición constante a los elementos (sol, salitre, viento), por lo que requieren revisiones periódicas. Los cabos desgastados o dañados deben reemplazarse para evitar roturas durante la navegación.

Tipos de configuraciones según el barco

  • Sloop (una vela mayor y un foque o génova): Normalmente tiene dos drizas principales, una para la mayor y otra para el génova o foque.
  • Queche o yawl (dos mástiles): Tendrán drizas adicionales para la vela del mástil de mesana.
  • Barcos de regata: Estos barcos suelen tener sistemas más complejos con drizas específicas para spinnakers y otras velas de portantes, además de sistemas de ajuste rápido.

Las drizas son las responsables de que las velas se mantengan en el lugar correcto, listas para cualquier cambio de dirección o velocidad.

Caso práctico: Izado de velas en una travesía corta con viento moderado

Contexto de navegación

Te encuentras a bordo de un velero tipo sloop, con una vela mayor y un génova (vela de proa), fondeado en una cala. El viento ha empezado a soplar desde el norte, a unos 10-12 nudos, condiciones ideales para una navegación tranquila a vela. Has preparado la embarcación para levar anclas y empezar la travesía. Ahora es momento de izar las velas, y es aquí donde las drizas juegan un papel fundamental.

Tienes dos drizas principales:

  • Driza de mayor (vela mayor, la principal)
  • Driza de génova (vela de proa, en este caso un génova)

Paso 1: Preparación antes del izado

Antes de izar las velas, es fundamental que las drizas estén preparadas y correctamente dispuestas. La tripulación debe asegurarse de que las drizas estén libres de nudos y no se encuentren enredadas en las poleas o winches. También debes verificar que las velas están correctamente atadas al cabo de la driza y que el espacio para maniobrar está despejado.

Comprobación de la driza de mayor:

  • Verificas que la driza de la mayor está pasando correctamente por la polea en la cabeza del mástil y que su extremo está unido al puño de driza de la vela mayor.
  • Resultado esperado: La driza se desplaza libremente sin obstáculos ni enredos.

Comprobación de la driza del génova:

  • Revisas que la driza del génova está pasada por su polea en el tope del estay de proa y conectada al puño de driza de la vela.
  • Resultado esperado: La driza está bien ubicada y preparada para izar la vela sin fricciones.

Paso 2: Izar la vela mayor

La primera vela que vas a izar es la vela mayor. Esta maniobra se realiza mientras el barco se encuentra orientado proa al viento (para que el viento no infle las velas durante el izado). Aquí es donde la driza de mayor desempeña su papel.

  • Maniobra: Tomas la driza de mayor, pasándola por un winche si es necesario, y comienzas a cazar (tensar) el cabo, lo que hará que la vela suba por el mástil. A medida que izas la vela, notarás que el puño de driza (la parte superior de la vela) sube por el mástil. Durante el izado, es importante que el cabo esté siempre controlado y se ajuste de manera uniforme para evitar que la vela se atasque. En barcos más pequeños, este proceso puede hacerse a mano, pero en veleros más grandes, se necesitará la ayuda de un winche para hacer menos esfuerzo.
  • Resultado: La vela mayor queda completamente izada cuando el puño de driza llega a la polea en la parte superior del mástil. En ese momento, debes bloquear la driza en una mordaza o taquet para asegurarla en su lugar.
Comprobación del ajuste:

Una vez izada la mayor, se revisa que la driza está correctamente tensada. Si la driza queda demasiado floja, la vela puede arrugarse o flamear. Un ajuste correcto en la driza permite que el grátil (borde delantero de la vela) quede perfectamente tenso.

Paso 3: Izar el génova

Después de la mayor, es momento de izar la vela de proa (en este caso, un génova). Para ello, también necesitas utilizar la driza del génova.

  • Maniobra: Te diriges hacia la proa y comienzas a cazar la driza del génova, haciendo que la vela suba por el estay de proa. Igual que con la mayor, puedes usar un winche para facilitar el izado si es necesario. Es importante controlar que la vela suba recta, sin engancharse en los obenques (cables que sujetan el mástil). Durante el izado, un tripulante puede estar en la proa guiando la vela para asegurarse de que no se enreda.
  • Resultado: El génova queda completamente izado cuando el puño de driza llega al tope del estay de proa. Como hiciste con la mayor, aseguras la driza en una mordaza para que la vela quede bien tensada y fija.

Comprobación del ajuste:

Verifica que la driza del génova esté suficientemente ajustada. Si está demasiado floja, la vela no trabajará eficientemente; si está demasiado tensa, podría limitar el movimiento de la vela.

Paso 4: Ajustes en la tensión de las drizas

Una vez que las velas están izadas, la tensión de las drizas puede necesitar ajustes según las condiciones del viento y el rumbo. La driza afecta la tensión en el grátil de la vela, lo que tiene un impacto directo en la forma de la vela y, por tanto, en la eficiencia del barco.

Ajustar la driza de mayor:

Si el viento aumenta, es posible que debas ajustar la driza de mayor para evitar arrugas en el grátil y optimizar la aerodinámica de la vela. Esto se hace soltando ligeramente la mordaza y cazando un poco más de driza.

En vientos más suaves, podrías aflojar la driza para dar un perfil más profundo a la vela, atrapando más viento.

Ajustar la driza del génova:

El ajuste de la driza del génova también depende del viento. En ceñida (navegar contra el viento), querrás una driza bien ajustada para que el grátil esté bien tenso. En vientos más abiertos (portantes), puedes permitir que la driza esté un poco más suelta para que la vela tenga más profundidad.

Paso 5: Navegación y ajustes continuos

Con las velas completamente izadas, ahora el velero comienza a navegar impulsado únicamente por el viento. Durante la travesía, es posible que debas realizar ajustes adicionales en las drizas según cambie la dirección o intensidad del viento.

  • Eficiencia: Un adecuado ajuste de las drizas mejora la eficiencia de la embarcación, ya que asegura que las velas tengan la forma correcta para capturar el viento de manera óptima. En una regata, este tipo de ajustes continuos puede marcar la diferencia entre ganar o perder.
  • Ajustes continuos: Si el viento cambia o si la vela comienza a flamear o arrugarse, es una señal de que necesitas ajustar nuevamente la driza. Por ejemplo, si notas arrugas en el grátil, es probable que necesites tensar más la driza.

Explicación técnica de la importancia de las escotas en este caso

  • Driza de mayor: Controla la altura de la vela mayor en el mástil y la tensión en el grátil. Un ajuste adecuado asegura que la vela esté bien izada y sin arrugas, maximizando la eficiencia del flujo de viento sobre la vela. Una driza floja hace que la vela se deforme, lo que genera una pérdida de rendimiento.
  • Driza del génova: Cumple la misma función en la vela de proa. Si la driza está bien ajustada, el grátil del génova estará tenso, permitiendo un mejor flujo de aire sobre la vela. Si está demasiado floja, la vela perderá su forma aerodinámica, disminuyendo la velocidad del barco.

Resumen del caso práctico

Este ejemplo muestra cómo el correcto uso de las drizas es fundamental para izar, ajustar y mantener las velas en la posición óptima durante la navegación. Una mala gestión de las drizas, como dejarlas flojas o demasiado tensas, afecta negativamente tanto la maniobrabilidad como el rendimiento del barco. En cambio, ajustarlas correctamente permite que las velas capturen el viento de la manera más eficiente posible, lo que se traduce en mayor velocidad y control en cualquier tipo de travesía.

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